Marcelo Gabella, arquitecto de profesiòn y artista de corazòn, naciò el 30 de junio de 1961 en San Isidro, provincia de Buenos Aires.
Su obra ha sufrido tantas transformaciones como su mapa personal, una geografìa rica en accidentes, propia de las personas de caràcter y temperamento como èl.
En la casa paterna iniciò su relaciòn con el pincel, los òleos, los bastidores, los tableros de dibujo y la perspectiva.
Disciplinado hasta el rigor, entendió desde siempre e interpretó la hermandad entre la arquitectura y el arte, dos amores a los que se aferró con vehemencia y generosidad, siempre manifiesta en su espíritu de trabajo en equipo, en los actos cotidianos en el mundo que lo rodeaba.
Docente carismático, fue motivador de alumnos rezagados en los colegios Juan el Precursor y en el Piaget.
Se desempeñó como auxiliar del arquitecto Amancio Williams, quien lo menciona como colaborador eficiente en uno de sus libros.
Le gustaba el deporte, especialmente el fútbol y el remo, aunque debe haber sido uno de los mejores en otro menos publicitado: "La Guerra de Moras", el terror de las madres y el benefactor de los tintoreros.
Tuvo dos hijas, Martina y Paloma, cuya sola presencia lo ponía en estado incandescente.
En esta colecciòn estàn reflejados su ojo y su visiòn sobre el mundo que lo rodeaba.
Observador, vigìa, siempre alerta, lo atraìan las personas y sus circunstancias, caracterìstica o sello personal que contribuyò a que su obra arquitectònica fuese mucho màs que funcional.
Gabella miraba con tanta profundidad como ternura, con una mezcla poètica de ferocidad y delicadeza.
Sus cuadros describen lugares comunes, cotidianos. El exquisito manejo de la perspectiva, le permitió plasmarlos desde un punto de vista poco común: desde arriba.